Paro estudiantil de la Universidad Distrital: razones, propuestas y defensa de la educación pública
Si eres estudiante de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, seguramente te has preguntado:
¿Por qué los estudiantes convocamos a paro?
Y si no haces parte de la Universidad Distrital, probablemente tengas otra pregunta:
¿Qué están reclamando los estudiantes y por qué consideran necesario realizar un paro estudiantil?
La respuesta empieza por nuestra propia universidad.
Antes de hablar del Gobierno Nacional, el Congreso, la Alcaldía de Bogotá o cualquier otra institución, tenemos que hablar de lo que vivimos diariamente como estudiantes: la calidad de la educación, la permanencia, el presupuesto, la infraestructura, la organización administrativa y el futuro de la universidad pública.
Este paro no surge únicamente por una inconformidad puntual. Es el resultado de una discusión más amplia sobre qué Universidad Distrital queremos construir y qué universidad queremos entregar a las próximas generaciones.
¿Qué está pasando con la estructura de la Universidad Distrital?
Uno de los principales puntos de discusión es la reforma del Acuerdo 004 de 2011, relacionada con la estructura organizacional de la Universidad Distrital.
La autonomía universitaria permite que la institución adapte su organización a las nuevas necesidades de la comunidad universitaria. Por eso, una reforma estructural puede ser necesaria.
Sin embargo, los estudiantes consideramos que una reforma de esta magnitud debería utilizarse para fortalecer la universidad pública, mejorar sus mecanismos de control y responder a necesidades actuales como la matrícula cero, la permanencia estudiantil, la calidad académica y la ampliación de la infraestructura.
Nuestra preocupación es que, en lugar de concentrarse en esas prioridades, la nueva estructura incorpore sistemas adicionales como escuelas, centros e institutos, aumentando la complejidad administrativa y generando nuevas estructuras que deberán ser financiadas con recursos públicos.
¿Por qué esto debería preocuparnos?
Porque una estructura administrativa más grande no necesariamente significa una universidad más fuerte.
Cada nueva dependencia requiere recursos, personal, dirección, infraestructura, contratación y mecanismos de control.
Por eso la pregunta no es solamente:
¿Qué nuevas estructuras puede crear la Universidad Distrital?
La pregunta fundamental es:
¿Para qué se crean, cuánto cuestan, quién las controla y cómo benefician directamente a los estudiantes?
El antecedente del IDEXUD
Esta discusión adquiere especial importancia cuando revisamos la historia reciente de la Universidad Distrital.
En 2019 fue judicializado Wilman Muñoz, quien se desempeñaba como director del Instituto de Extensión y Educación para el Trabajo y Desarrollo Humano —IDEXUD—, en un proceso relacionado con el manejo de recursos de la Universidad Distrital.
El caso se convirtió en uno de los episodios más graves de corrupción asociados a la institución y puso sobre la mesa una pregunta fundamental:
¿Qué ocurre cuando una estructura universitaria concentra capacidad administrativa y financiera sin controles suficientemente fuertes?
Durante la administración de Muñoz se realizaron modificaciones normativas que ampliaron las facultades del IDEXUD como ordenador del gasto.
Posteriormente, las investigaciones judiciales relacionadas con el caso establecieron un detrimento de enormes proporciones y pusieron en evidencia la necesidad de fortalecer los mecanismos de vigilancia sobre los recursos públicos administrados por la Universidad Distrital.
Para los estudiantes, este antecedente no puede simplemente olvidarse.
La discusión actual consiste precisamente en evitar que los problemas de control institucional puedan repetirse bajo nuevas estructuras administrativas.
2013, 2019 y 2025: una discusión que continúa
La historia permite identificar una secuencia que merece ser analizada.
En 2013, se modificó la estructura relacionada con el IDEXUD y sus facultades administrativas.
En 2019, el caso Wilman Muñoz llevó a la Universidad Distrital y a la opinión pública a cuestionar seriamente los mecanismos de control sobre los recursos.
En 2025, el Consejo Superior Universitario aprobó una nueva modificación de la estructura universitaria que incorpora formalmente sistemas como escuelas, centros e institutos.
Por eso nuestra preocupación no consiste simplemente en oponernos a una reforma.
Queremos que la reforma tenga como prioridad:
- fortalecer la educación pública;
- proteger el presupuesto universitario;
- garantizar controles efectivos;
- mejorar la calidad académica;
- garantizar la permanencia estudiantil;
- ampliar la infraestructura;
- y asegurar que los recursos públicos estén destinados prioritariamente al cumplimiento de la misión universitaria.
El problema no es solamente cuánto dinero existe, sino quién lo controla
Una universidad pública administra recursos que pertenecen a toda la sociedad.
Por eso, además de discutir cuánto presupuesto recibe la Universidad Distrital, debemos discutir cómo se organiza, quién puede ejecutarlo, quién lo vigila y qué mecanismos existen para detectar irregularidades.
Los estudiantes consideramos especialmente preocupante que puedan existir diferentes estructuras con capacidad de administrar recursos mientras los mecanismos de control no evolucionan al mismo ritmo.
Además, los periodos administrativos son limitados.
Un rector puede cambiar, pero las estructuras administrativas permanecen.
Por eso necesitamos instituciones capaces de garantizar continuidad y control independientemente de quién ocupe temporalmente un cargo.
La responsabilidad institucional no puede depender únicamente de la persona que administra la universidad en un determinado periodo.
El ILUD y el acceso a la formación en idiomas
Otro de los problemas que nos preocupa es el futuro del Instituto de Lenguas de la Universidad Distrital —ILUD—.
La formación en idiomas es cada vez más importante para los estudiantes universitarios. El dominio de una segunda lengua puede ser determinante para acceder a oportunidades académicas, laborales y profesionales.
Sin embargo, existe una contradicción que debemos discutir.
Mientras se plantea ampliar considerablemente la presencia del ILUD en Bogotá, algunos estudiantes encuentran dificultades para acceder a los cursos de idiomas que necesitan dentro de su proceso de formación.
Esto genera una pregunta legítima:
¿La universidad debe garantizar la formación en idiomas como parte de la educación pública o debe trasladar progresivamente ese costo al estudiante?
Si un estudiante termina pagando directamente por una formación que necesita para completar su proceso académico, existe el riesgo de que una necesidad propia de la formación universitaria termine convirtiéndose en un servicio adicional que debe comprar quien pueda pagarlo.
Para nosotros, eso representa una discusión sobre el futuro de la educación pública.
Matrícula cero: una oportunidad para reformar la universidad
La implementación de la matrícula cero transformó una de las condiciones fundamentales de acceso a la educación superior pública.
Pero eliminar o reducir el costo de matrícula no significa que hayan desaparecido los problemas económicos de los estudiantes.
La universidad sigue necesitando recursos para:
- docentes;
- laboratorios;
- investigación;
- infraestructura;
- bienestar;
- tecnología;
- bibliotecas;
- mantenimiento;
- prácticas académicas;
- permanencia estudiantil;
- y ampliación de la capacidad institucional.
Por eso consideramos que la reforma del Acuerdo 004 debería aprovecharse para construir una universidad preparada para la nueva realidad de la educación pública.
No queremos solamente estudiar gratis. Queremos estudiar en una universidad pública de alta calidad.
Por eso convocamos a paro estudiantil
El paro estudiantil de la Universidad Distrital busca abrir una discusión seria sobre el futuro de la institución.
Nuestra exigencia es que se programen las sesiones correspondientes del Consejo Superior Universitario para discutir y aprobar una modificación adecuada del Acuerdo 004, respetando las condiciones establecidas para su trámite.
Pero también planteamos cambios concretos.
1. Eliminar las estructuras que consideramos innecesarias
Exigimos revisar y derogar los artículos que incorporan los sistemas de:
escuelas, centros e institutos.
La universidad necesita estructuras eficientes, no una expansión administrativa que termine compitiendo por los mismos recursos destinados a la formación de los estudiantes.
2. Crear mecanismos permanentes de auditoría y veeduría
Proponemos la creación de un órgano con capacidad de realizar veeduría y auditoría permanente sobre:
- el presupuesto universitario;
- la ejecución de recursos;
- la contratación;
- las estructuras administrativas;
- y el funcionamiento de los diferentes organismos de la Universidad Distrital.
La universidad pública necesita controles permanentes, independientes y transparentes.
3. Revisar la capacidad de ordenar el gasto
También exigimos revisar y derogar las disposiciones que permitan concentrar la capacidad de ordenar el gasto en dependencias que no deberían asumir funciones financieras sin mecanismos suficientes de control.
El presupuesto universitario debe estar sometido a controles que permitan conocer:
quién decide, cuánto decide, cómo decide y quién vigila esa decisión.
Derecho a entrar y permanecer en la Universidad Distrital
El acceso a la universidad no puede reducirse al momento en que un estudiante obtiene un cupo.
También debemos preguntarnos:
¿Qué sucede después de ingresar?
Por eso proponemos eliminar la publicación de listas de aspirantes rechazados y revisar las condiciones de permanencia.
La permanencia máxima debería estar relacionada con la posibilidad real de que el estudiante pueda aprobar y culminar su proyecto académico, considerando las circunstancias académicas y sociales que afectan su trayectoria.
Una universidad pública debe estar diseñada para formar profesionales, no simplemente para expulsar estudiantes que enfrentan dificultades durante su proceso.
La prueba académica debería ayudar, no expulsar
Otro punto fundamental es la llamada prueba académica.
Cuando un estudiante presenta dificultades académicas, la respuesta de la universidad no debería limitarse a señalar que está por debajo de un promedio determinado.
La prueba debería convertirse en una herramienta para identificar dificultades y activar un plan de acompañamiento académico.
Tutorías, asesorías, seguimiento, nivelación y acompañamiento deberían ser parte de la respuesta institucional.
El objetivo debe ser sencillo:
ayudar al estudiante a alcanzar el nivel académico esperado para su profesión.
Titulación progresiva: estudiar debe producir resultados
También proponemos discutir un modelo de titulación progresiva para los diferentes proyectos curriculares.
La propuesta inicial plantea:
| Avance académico | Título propuesto |
|---|---|
| 50 % | Técnico |
| 75 % | Tecnólogo |
| 100 % | Profesional |
| 115 % | Especialización |
| 130 % | Maestría |
| 150 % | Doctorado |
Los porcentajes pueden discutirse.
El principio no.
La idea es que el esfuerzo académico del estudiante produzca reconocimientos progresivos y que la trayectoria universitaria no sea entendida como un proceso en el que todo el valor académico aparece únicamente al final.
La Universidad Distrital también necesita infraestructura
Pero la discusión no puede quedarse en la estructura administrativa.
La Universidad Distrital tiene una limitación evidente:
la infraestructura actual no es suficiente para las necesidades futuras de Bogotá.
Por eso proponemos construir una Facultad Unificada de la Universidad Distrital en el sector de la Avenida Boyacá con Calle 7, en el área del antiguo terreno de Bavaria.
La propuesta busca pensar la universidad más allá de los edificios que actualmente conocemos.
Facultad D. Bavaria: universidad, ciudad y memoria
Nuestra propuesta plantea que el Distrito Capital y Bavaria exploren mecanismos de negociación que permitan transferir el terreno a la Universidad Distrital mediante un esquema que pueda incluir una donación deducible de impuestos, sujeto a la viabilidad jurídica, financiera y tributaria correspondiente.
Y queremos conservar la memoria histórica del lugar.
Por eso proponemos que el proyecto pueda denominarse:
Facultad D. Bavaria
No se trata simplemente de construir otro edificio.
Se trata de desarrollar un verdadero complejo universitario capaz de responder al crecimiento de la educación pública en Bogotá.
Un complejo universitario para el futuro
La propuesta contempla una infraestructura universitaria integral que permita ampliar la capacidad de formación, investigación y práctica profesional.
También proponemos estudiar la construcción de un edificio independiente destinado al Hospital de la Universidad Distrital, incluyendo espacios especializados para la atención en salud mental.
La universidad puede convertirse en un espacio donde los estudiantes aprendan mientras contribuyen directamente a resolver necesidades de la sociedad.
Eso significa pensar la universidad como algo más que aulas.
Una universidad pública puede integrar:
educación + investigación + prácticas profesionales + servicios a la comunidad.
La Universidad Distrital que queremos construir
La pregunta de fondo no es únicamente por qué los estudiantes de la Universidad Distrital convocamos a paro.
La pregunta que deberíamos hacernos todos es:
¿Qué Universidad Distrital queremos dejarle a los estudiantes que vienen después de nosotros?
Podemos aceptar una universidad que simplemente conserve lo que ya existe.
O podemos construir una universidad pública más grande, más transparente, con mejores mecanismos de control, mayor infraestructura, mejores condiciones académicas y mayores oportunidades para los estudiantes.
El paro es una herramienta para abrir esa discusión.
No es el punto final.
Es una exigencia para que la comunidad universitaria pueda discutir el futuro de la Universidad Distrital.
¿Por qué el paro de estudiantes de la Universidad Distrital?
Convocamos a paro porque consideramos necesario detener decisiones que pueden profundizar la privatización indirecta de la educación pública y porque queremos abrir un proceso de transformación institucional.
Exigimos:
- Una reforma adecuada del Acuerdo 004.
- La revisión y eliminación de estructuras administrativas innecesarias.
- Auditoría y veeduría permanente sobre los recursos públicos.
- Mayor transparencia en la ejecución presupuestal.
- Garantías de acceso y permanencia estudiantil.
- Una prueba académica orientada al acompañamiento y no a la expulsión.
- Un sistema de titulación progresiva.
- Mayor inversión en infraestructura universitaria.
- La construcción de una Facultad Unificada de la Universidad Distrital.
- La defensa y fortalecimiento de la educación pública.
Porque el problema no es solamente la universidad que tenemos hoy.
El problema es la universidad que vamos a dejar mañana.
Pública la recibimos. Pública y reforzada la vamos a entregar.
La Universidad Distrital es una universidad pública.
Y como universidad pública debe estar al servicio de los estudiantes y de la sociedad.
Por eso defendemos una educación que permita a una persona utilizar el conocimiento como herramienta de superación de la pobreza, movilidad social y construcción de un proyecto de vida.
No queremos que la educación pública se convierta progresivamente en un conjunto de servicios que los estudiantes deban comprar según su capacidad económica.
Queremos una universidad pública fuerte, transparente, moderna y capaz de responder a las necesidades de Bogotá.
Por eso convocamos a paro.
Porque pública la recibimos, pública y reforzada la vamos a entregar.
